00. Perú: Congreso decidió no incorporar agravantes a delitos de discriminación, dejando desprotegidos a ciudadanos LGBT

Hace dos semanas el Congreso Peruano discutió un Proyecto de Ley “Contra Acciones criminales originadas por motivos de discriminación” que en el camino hacia el debate había eliminado de las causales la orientación sexual y la identidad de género; la intención de la ley era modificar el Código Procesal Penal, entre otras normas, para perseguir y sancionar delitos graves, entre ellos, los crímenes de odio. La cuestión previa presentada por el Congresista Carlos Bruce buscaba devolverle a la ley el espíritu con el que había sido presentada inicialmente: sancionar con penas severas los crímenes de odio que se cometen contra gays, lesbianas, trans, bisexuales e intersexuales, por el hecho de serlo.

Algo intensa fue la discusión en el Congreso; los congresistas vinculados a las Iglesias cristianas no dejaron de expresar sus algo descabellados argumentos. El parlamentario Julio Rosas, ex pastor evangélico, señaló que no es posible “estar incorporando algunas categorías que tergiversan nuestro ordenamiento jurídico” en alusión a la “orientación sexual” y “la identidad de género”. Por otro lado, el congresista y pastor religioso, Humberto Lay, expuso que una mejor educación solucionaría el problema de la discriminación por orientación sexual y no la inclusión de nuevos agravantes en la ley. Argumentos pobres en todo sentido, pero que aparentemente lograron influenciar en algunos parlamentarios y asegurar el fracaso de la moción; fueron 56 los votos en contra de la incorporación de la discriminación por orientación sexual e identidad de género como agravante en los crímenes de odio. Hubo 18 abstenciones.

Congresista Carlos Bruce, promotor de la Ley contra los Crímenes de Odio De nada sirvió citar las instancias internacionales de protección de los derechos humanos, algún congresista incluso restó importancia a los documentos que en la OEA y la ONU se han firmado respecto de la protección de los derechos humanos de las minorías sexuales y las comunicaciones que estos organismos han cursado al Estado Peruano para que legislen sobre la no discriminación a las personas LGTB. Sólo 27 congresistas votaron a favor.

El debate y la consecuente votación en el Congreso encendieron las redes sociales. Rápidamente muchos grupos de personas LGBT y otras organizaciones de Derechos Humanos mostraron su rechazo a esta decisión tomada por los “padres de la patria”. Promsex, una reconocida organización no gubernamental que promueve los derechos sexuales y reproductivos y los derechos de las personas LGTB, lamentó en un comunicado que las ideologías extremistas y castrenses se impongan a los principios de Derechos Humanos, sobre todo cuando se apela a la libertad de expresión y de religión para incitar al odio y a cometer actos violentos y crímenes contra las personas LGBT. El Congreso peruano decidió no cumplir con diversas observaciones y recomendaciones del Sistema Universal de DDHH y del Sistema Interamericano de DDHH, expresaron también en comunicado.

La homofobia sigue matando

Lamentablemente, días después de esta votación “desagradable”, como la ha tildado el Congresista Bruce, la homofobia volvió a cobrar víctimas. El famoso estilista Alex Quiroga fue encontrado muerto en su local, atado de pies y manos; en otro distrito capitalino un adolescente gay se quitó la vida abrumado por los constantes maltratos que vivía por su orientación sexual.

En este contexto, el Movimiento Homosexual de Lima (MHOL) organizó una Vigilia frente al Palacio de Justicia en memoria de todas las lesbianas, gais, trans y bisexuales muertas por la homofobia del Congreso y del Estado y planea seguir con acciones de incidencia política y pública para lograr el respeto pleno de todos los derechos de las personas LGBT.

La homofobia de Estado en el Perú no había sido desafiada y tan fuertemente confrontada hasta estas últimas semanas. La discriminación por ser gay, lesbiana o trans se había discutido de manera algo tibia hasta ahora. Pero parece ser que el avance de la protección de los derechos de la población LGBT en los países vecinos -Argentina, México, Brasil y Uruguay-, nos ha hecho pensar que no debemos esperar más, que no podemos seguir muriendo por ser quienes somos, que debemos salir a gritar, que debemos reclamar y exigir que los derechos de las personas LGBT son derechos humanos y que el Estado está obligado a respetarlos y garantizarlos.

La movilización de las comunidades no se detendrá y deberá ser acompañada de finas estrategias de incidencia en las instancias de los poderes del Estado, buscando aliados en los movimientos por los derechos humanos, afianzando la relación con los y las congresistas que votaron a favor y acercándose a aquellos que se abstuvieron de votar.

Se deben unir fuerzas. En las redes sociales se leen mensajes alentadores de personas LGTB, pero también heterosexuales, que reclamana también la igualdad de derechos.

Campaña #elcongresomata

“Se busca congresista homofóbico”, dice el titular de una campaña denominada #ElCongresoMata, que acompaña la fotografía de cada uno de los legisladores que votó en contra de incluir la categoría de “orientación sexual e identidad de género”’ dentro del proyecto de ley que debía sancionar con duras condenas los crímenes de odio, es decir, los asesinatos que tienen como motivación el profundo desprecio por lesbianas, gays y transexuales, ciudadanos que también son peruanos y cuya diferencia es sentir amor por una persona de su mismo sexo o sentirse de un género distinto.

En los afiches vemos caras conocidas, como el congresista evangélico fujimorista Julio Rosas;, la presidenta de la Comisión de Justicia, Marisol Pérez Tello;, la parlamentaria Lourdes Alcorta;, así como Martha Chávez, también de las filas naranjas y que no necesita mayor presentación. La iniciativa de los activistas por los derechos de la comunidad homosexual los acusa de ser “ultraconservadores”, a tal punto que se vuelven “cómplices” de las muertes de cada niño, joven o adulto que es discriminado por su orientación sexual.

La indignación y el rechazo de la comunidad de lesbianas, gays y transexuales han tenido éxito desde su inicio, hace 24 horas, en las redes sociales. Varias personalidades políticas han recogido su demanda, pero, al parecer, las voces rebotan en el Parlamento e incluso en Palacio de Gobierno, lugar donde también se restringen otras luchas. La recompensa por denunciar a estos ‘ciegos y sordos’ padres de la Patria es un botín generoso: un país digno.

“El Estado tiene una venda en los ojos”, resume Liliana Huaraca, una de las promotoras de la campaña.

Los políticos han visto reflejados en las portadas de algunos diarios, los crímenes que se negaron a agravar. En esta última semana, el ‘estilista de las estrellas’, Alex Álex Quiroga, fue salvajemente asesinado y dos días después un joven de 16 años se ahorcó en su vivienda porque no aguantó la intolerancia de su propia familia;, su hermana le arrojaba orines y lo humillaba al sospechar su homosexualidad. Sin embargo, sus muertes son ‘casos aislados’,; mismo argumento que se utilizaba antaño para considerar lo que ahora se conoce como feminicidio,; la violencia dirigida hacia las mujeres.

“La campaña es una forma más de visibilizar nuestra denuncia por la homofobia del Estado”, señala Liliana Huaraca. Ella es miembro de la Red de Jóvenes LGTB, un colectivo que defiende los derechos de la población LGTB y que se ha sumado al rechazo de la votación de los congresistas. No a la muerte por homofobia

“No es miedo lo que sentimos, es indignación”, sentencia Maribel Reyes, integrante del colectivo la Red Peruana TLGB. Como sus compañeros y compañeras, sostiene que el Estado no los incluye y tampoco defiende sus derechos. Ella recordó que hace unos meses el Poder Ejecutivo rechazó adherirse a convenios internacionales en favor de los derechos humanos de las personas homosexuales, como la Declaración Conjunta de las Naciones Unidas, que buscaba poner un alto a los actos de violencia.

Actualización

En el debate en el Congreso, del 16 de julio, sobre la la Ley de Delitos Motivados por la Discriminación, se aprobó, a pedido de la congresista Marisol Pérez Tello, NO mencionar ninguna causal (ni orientación sexual, ni identidad de género, ni etnia, ni religión, etc.) de discriminación en el texto.

De este modo el texto no es en si mismo discriminatorio ya que no menciona causal alguna y toda forma de discriminación estaría incluida. De aprobarse la ley tal y como está, dependerá de los abogados demostrar que la discriminación existió y que fue uno de los motivos o el motivo principal del crimen, en cada caso particular.

Quedó claro que la mayoría del Congreso no iba a permitir que se incluya nada que haga referencia directa a las y los LGBT. Al no mencionarse causales de discriminación la interpretación sobre qué está o no protegido contra la discriminación queda abierta y no “cerrada” como alguien podría interpretar si solo se mencionaban unas y no otras.

Sin embargo, el Movimiento Homosexual de Lima – MHOL anunció que solicitará formalmente al presidente Humala que observe la autógrafa y proponga la inclusión de todas las causales del proyecto original, incluyendo la orientación sexual e identidad de género, en cumplimiento de las recomendaciones recibidas por Perú de diversos comités de Naciones Unidas el año pasado.

Fuente: Diario 16, Diario de Lima Gay y corresponsales clave.



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