02. EE.UU: “Nunca tuvimos un hijo. Tuvimos una hija que nació en el cuerpo equivocado”

En un pequeño pueblo de Ohio, EEUU, Jackie una niña de 10 años que en ese entonces era conocida con el nombre de Jack, pidió hablar con sus padres sobre un asunto importante. En lugar hablar acerca de los problemas típicos que cualquier padre esperaría, como las tareas escolares o la relación con sus compañeros de la escuela, los padres de Jackie se enfrentaron al dilema de aceptar o no algo que siempre habían sospechado pero que nunca habían sabido enfrentar adecuadamente: quien creían que era su hijo era en realidad su hija y ella quería vivir como una niña.

Soy una niña y ya no soporto más vivir como un niño”, dijo Jackie. A lo que Jennifer, su madre, respondió, “Todo va estar bien.” La valiente aceptación de la verdadera identidad de su hija no ha sido fácil para los padres y ha causado divisiones dentro de su familia -pero es una decisión en la que se mantienen firmes. Ahora se refieren a su hija con el nombre de Jackie, la visten como cualquier otra niña y la familia está considerando la terapia hormonal para retrasar el inicio de la pubertad. Ante la adversidad que trae la incomprensión de la sociedad, los padres de Jackie han decidido hacer pública su historia para defender su decisión.

Desde una edad muy temprana Jackie era notoriamente mucho más femenina que sus compañeros de su misma edad. A los 18 meses ya insistía en que la vistieran con los vestidos rosa de su hermana. Sus padres le compraban camiones de juguete pero ella sólo quería jugar con Barbies.

“Ella siempre estaba un poco molesta,” dice Jennifer. “Se ha de haber sentido atrapada, algo así como, ’No sé qué hacer. Quiero todas estas cosas, pero no puedo tenerlas. Y todo porque toda esta gente a mi alrededor insiste en decir que yo debería ser de otra manera.”

El año pasado Jackie comenzó a sufrir ataques de pánico y a tener problemas de conducta en la escuela. “Nuestro plan era que llevaríamos su transición poco a poco,” dice John, su padre. Sin embargo un mes después Jackie pidió que la dejaran asistir a la escuela como una niña. Sus padres accedieron a pesar de su temor al acoso que ella podría recibir, temor que por fortuna, hasta el momento, no llegó a cumplirse.

En casa sus padres se refieren a Jackie todo el tiempo como “ella” y cuando tienen que presentarla la dan a conocer como su hija. El abuelo de Jackie dice que tiene un problema para aceptar a su nieta y que no piensa que sea una buena idea dejarla tomar una decisión como esa a un edad tan temprana, pero tampoco quiere hacer una escena con eso y trata de darle a Jackie todo el amor que siempre le había dado cuando la trataba como a su nieto.

My princess boy: el niño que usa vestidos

Más allá del episodio en concreto, en algunos medios norte-americanos han ido apareciendo varias familias que reconocen públicamente que a su hijo le gusta el color rosa y “las cosas bonitas”, un fenómeno que han bautizado “My princess boy”, mi hijo princesa, en referencia al libro publicado por la madre de Dyson, de 5 años, a quien le gusta vestirse con ropa de niña.

En la historia de Dyson hay capítulo digno de admiración. El niño quiso disfrazase de princesa y para apoyarlo todos los maestros masculinos se disfrazaron también de princesas.

Los niños transexuales tienen una tasa de suicidios escandalosamente alta

Para la doctora Johanna Olson, quien dirige la Clínica para Jóvenes Transexuales en el Hospital Infantil de Los Ángeles (Transgender Youth Clinic at Childrens) lo más temprano que una niña o un niño llegue a tratar con el género al cual siente que realmente pertenece, lo mejor que irán las cosas. “Esta idea de que tenemos que prestarle apoyo a los niños desde una edad temprana es muy, pero muy nueva,” dice Olson. “Con frecuencia les preguntamos a los padres, ’Qué prefieren tener, ¿un hijo muerto o una hija viva?”. Estos niños tienen una tasa de suicidio que es astronómica comparada con cualquier otro grupo.”

Olson agrega que, de acuerdo a sus investigaciones, los niños ya saben a qué género pertenecen desde una edad tan temprana como los tres o los cuatro años.

Nathan, de 15 años, quien antes fue conocido como Natalie, es otro ejemplo de un niño transexual que comenzó muy joven su transición. Sin embargo Nathan ya fue alcanzado por la pubertad y sus senos son un recordatorio constante del cuerpo femenino en el que nació. “Las niñas querían jugar con Barbies y hacer cosas de niñas. Desde una edad muy temprana, yo estaba realmente seguro que yo era un niño,” dijo Nathan. “Quisiera que desaparecieran mis senos. No los quiero. Nunca los quise en primer lugar. Pasar por la menstruación es algo de por sí difícil para una chica, pero para un chico es algo que se siente completamente incómodo y equivocado y que no debería estar ocurriendo.”

Sus padres ahora han cambiado los pronombres y se refieren a Nathan como “él”. Y él ya ha ido a la corte y ha cambiado su nombre y ha regresado con una nueva partida de nacimiento.

Su madre, Tammy, decidió compartir la buena noticia con los amigos y la familia y mostrarse lo más segura de sí misma que fuera posible. Todos esperaron por Nathan en el jardín, le saludaron con vivas y aplausos cuando regresó y le tenían listo un pastel con las palabras “¡Es un chico!” escritas con nieve de azúcar.

La hermana de Nathan, Tasha, dijo: “Apoyo lo que sea que él quiera ser, lo que sea que tenga que hacer para serlo. Quiero que sepas estoy aquí para tí. No voy a dejar de quererte por ser quien tienes que ser.”

Al final Nathan, agregó: “Me quedé atrapado en la idea de que jamas podría llegar a ser biológicamente un hombre, sabes. Y de repente me dí cuenta, ¿sabes qué? Soy yo mismo. No importa si soy trans o no, sigo siendo yo.”

Fuente: Diario Digital Transexual



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